LESIONES MÁS COMUNES DE CADERA Y HOMBRO

“Como métodos puede haber un millón, pero los principios son pocos. El hombre que capta los principios puede seleccionar con éxito sus propios métodos”

Ralph Waldo Emerson

El entrenador debe convertirse en el cambio que se quiere ver, ¿cómo se crea ese cambio? Comienza entendiendo los principios del movimiento humano, mientras que hay muchos métodos, solamente existen tres principios  sencillos que se aplican a la rehabilitación, readaptación, al entrenamiento y al acondicionamiento del movimiento humano. Los principios son: La mejora del patrón respiratorio, lograr un óptimo centramiento y apilamiento articular dinámico e integrar estas actividades en los patrones de movimiento fundamentales.

  • La respiración debe ser optimizada y esta actividad debe coordinarse  con la activación de los estabilizadores profundos.
  • Debe existir un centrado óptimo de las articulaciones.
  • La respiración y el centrado deben integrarse e incorporarse a los patrones de movimiento fundamentales.

Aunque estos principios pueden parecer simplistas, estos principios son fundamentales para la función del sistema del movimiento humano, y la falta o deficiencia en cualquiera de los tres principios conducirá a una disfunción del movimiento.El valor y la eficacia del método solamente serán proporcionales a la capacidad de ese método para lograr los tres principios, mientras que simultáneamente reducir el riesgo del cliente a lastimarse.

Teniendo en cuenta que en la prevención de lesiones, es imposible prevenirlas al 100%, el objetivo será reducir el riesgo del cliente enseñándoles a:

  • Respirar mejor
  • Mejorar su capacidad de centramiento
  • Mejora de la realización de los patrones fundamentales

LESIONES MÁS COMUNES EN LA CC SUPERIOR

SÍNDROME DE INESTABILIDAD DEL HOMBRO

El síndrome de inestabilidad anterior incluye muchas de las condiciones que afectan  la inestabilidad del hombro. Estas incluyen inestabilidades multidireccionales (inestabilidad en más de una dirección) y subluxación/dislocación del hombro. La dirección más común de la inestabilidad es anterior, que se correlaciona con el alto porcentaje de las dislocaciones anteriores sobre las posteriores. Aunque es común en lesiones traumáticas, como una caída con un brazo extendido, una causa frecuente de inestabilidad es un control motor alterado que tiene como resultado un desplazamiento anterior de la cabeza del húmero en la fosa glenoide.

Aunque se ha sugerido que la laxitud capsular y la propiocepción alterada son causas, también se ha demostrado que los patrones alterados de activación muscular crean inestabilidad anterior (Myers et al 2004). El pectoral mayor, la cabeza corta del biceps braquial, el coracobraquial, el deltoide anterior y el subescapular proporcionan apoyo anterior a la articulación del hombro y se ha demostrado que se inhiben en individuos con inestabilidad anterior. Esta inestabilidad puede ser una causa  con predisposición de síndromes por pinzamiento o atrapamiento, así como desgarro del tendón supraespinoso y labrum glenoide.

SÍNDROME DE ATRAPAMIENTO DEL HOMBRO

Generalmente involucra el tendón supraespinoso ya que cruza bajo el acromión para unirse con el trocánter mayor; la bursa subacromial debajo de la porción anterior de el acromio y el ligamento coracobraquial; y la cabeza larga del biceps braquial a medida que pasa por debajo de la cara anterior del acromión para insertar en el labio superior de la fosa gflenoidea.  Los síndromes de atrapamiento o pinzamiento del hombro, generalmente están relacionados con discinesia escapular  y la falta de estabilización escapular, rotación superior e inclinación posterior.

Mientras que los atrapamientos pueden ocurrir durante muchos movimientos del hombro, abducción y flexión alrededor de los 60º y 120º (el punto donde hay la menor cantidad de espacio subacromial y el brazo de palanca es largo) es generalmente el rango donde los clientes tiene una mayor experiencia con estos síntomas. La inhibición del manguito rotador disminuye la capacidad de deprimir la cabeza del húmero durante el movimiento por encima de la cabeza que adicionalmente contribuye  al síndrome de atrapamiento del hombro.

DESGARRO DEL LABRUM

Los desgarros del labrum glenoideo son cumunes en traumas como caída sobre un brazo extendido. También son comúnes en lesiones repetitivas del hombro, a menuda están relacionados con una pobre estabilización de la escápula, así como de un pobre centramiento de la cabeza del húmero en la parte superior del brazo. Una cabeza de húmero anteriorizada es común en patrones de movimiento donde los clientes refieren desgarros en el labrum. Opresión de la cápsula posterior de la articulación, contracturas miofasciales del manguito rotador, e inhibición (en la cabeza humeral posterior) son factores que contribuyen a los desgarros de labrum en la articulación glenohumeral.

LESIONES MÁS COMUNES EN LA CC INFERIOR

SÍNDROME DE LA ITB

Comúnmente se le conoce como síndrome de fricción, ya que las contracciones repetitivas del tensor de la fascia lata, además del movimiento de la cadera y la rodilla, hacen que la banda frote el cóndilo lateral. Hay dos factores principales que contribuyen a esta condición.

Tanto el glúteo mayor como el tensor de la fascia lata se insertan en la banda iliotibial y son responsables de la estabilización de la extremidad inferior durante la fase de soporte del ciclo de la marcha o al ponerse en cuclillas, abalanzarse, subir escaleras, etc. En presencia de inhibición del glúteo mayor, el tensor de la fascia lata no se controla, creando mayor tirón de la banda iliotibial en el cóndilo lateral. Puede regularse como estabilizador del plano frontal con inhibición del glúteo medio o como flexor de cadera cuando el psoas mayor está inhibido. Debido a la dominancia sinergista, el tensor de la fascia lata se volverá más hábil para estabilizar la extremidad inferior; también al conducirse internamente la extremidad inferior causará la fricción de la banda iliotibial.

Los abductores de la cadera deben soportar dos veces y media el peso corporal en apoyo monopodal (Fagerson 1998) y más cuando se corre. La inhibición  de los aductores de cadera, puede estar relacionada con la inestabilidad del tobillo (Beckman and Buchanan 1995), puede causar un predominio sinergista del tensor de la fascia lata en el plano frontal de estabilización de la pierna conduciendo a cambios biomecánicos similares a los indicados anteriormente, lo que lleva a síndromes de fricción de la banda iliotibial.

SÍNDROME PATELOFEMORAL

Es el resultado de los cambios ocurridos en la superficie articular de la patela y el cóndilo femoral. La experiencia será de dolor al andar y subir escaleras o al realizar sentadillas. Si bien hay muchas etiologías, el exceso de cizallamiento hacia delante de la rodillas que crea un seguimiento lateral de la rótula son las causas más comunes. Estos patrones generalmente se establecen por la mala dorsiflexión y/o flexión de cadera al ponerse en cuclillas, realizar splits o bajar escaleras, así como una rotación interna incontrolada.

El valgo pronunciado y la rotación interna de la rodilla también se relaciona con el aumento en el ángulo del cuádriceps o ángulo Q y se ha sugerido como una causa que contribuye al seguimiento lateral de la rótula y al aumento en cambios degenerativos de la rodilla. Debido a un ángulo Q relativamente mayor y con déficits en el control excéntrico de la extremidad inferior, el síndrome del dolor patelofemoral tiende a ser más común en mujeres.

Las mujeres con síndrome patelofemoral han demostrado un control excéntrico deficiente y un aumento en las posiciones  de aducción en comparación con otros participantes en estudios de control (Baldon et al 2009). Se cree que el control excéntrico deficiente de la cadera  por los abductores conduce a este aumento en la mecánica del plano frontal. Por lo tanto se recomienda el entrenamiento del control excéntrico de la abducción de cadera como preventivo en aquellas actividades repetitivas (Baldon et al).

DESGARRO DE LABRUM

Fue diagnosticado por primera vez en 1957 (Groh y Herrera 2009). Debido a los avances en la tecnología de RMI (Magnetic Resonance Imaging) y la coincidencia clínica, ha habido un reciente aumento en el diagnóstico y el tratamiento de los desgarros de labrum acetabular en los últimos años. Un desgarro de la membrana acetabular es generalmente el resultado de un trauma repetitivov; Sin embargo, un trauma agudo repentino como una caída con las piernas separadas también puede dar como resultado en lesiones en el labrum. Son más comunes  en la población atletica, especialmente aquellos que están realizando actividades  de alto nivel como correr, actividades que requieren una significativa rotación interna de cadera como es en el tenis, golf y béisbol, y en deportes que requieren movimientos con cuttings como el futbol, artes marciales y baloncesto.

Los signos clínicos generales incluyen la rigidez de la articulación de la cadera, especialmente en la rotación interna y la abducción, el chasquido o el bloqueo de la articulación, y el dolor en los extremos del movimiento. Un pobre centrado de la articulación femoroacetabular y la falta de una óptima activación muscular en sinergia con la unión lumbopélvica de la cadera son factores predisponentes comunes en los clientes con experiencia en desgarro del labrum relacionados por un trauma repetitivo. La mayoría de los desgarros de labrum en Estados Unidos sugieren un desplazamiento hacia delante de la cabeza femoral dentro del acetábulo como una estrategia de agarre (Groh and Herrera 2009).

LESIÓN DE ISQUIOTIBIALES

Las lesiones de los isquiotibiales son una lesión común que afecta  a los atletas involucrados en correr, esprintar o saltar. Los tirones, más exactamente la tensión muscular isquiotibial es una dolencia común que se encuentra en casi cualquier deporte o actividad que requiera de la velocidad explosiva, desaceleración rápida o saltos.

Varios estudios demuestran que el bíceps femoral parece ser el más comúnmente lesionado de los músculos isquiotibiales y que la lesión misma tiende a ocurrir durante la fase de oscilación terminal excéntrica de la marcha, mientras que otros sugieren lesiones al semitendinoso y al semimembranoso. La preactivación del bíceps femoral y del aductor largo en lugar del transverso del abdomen y el multífido se encontró en individuos con dolor en la articulación sacroilíaca, en comparación con aquellos sin dolor durante la prueba en apoyo monopodal (Hungerford et al 2003).

Esto sugiere que el control del complejo lumbo pélvico de la  cadera es crítico tanto en la etiología como en la rehabilitación, readaptación y prevención de lesiones de isquiotibiales.

LESIONES DE LCA

Las lesiones que incluyen el ligamento cruzado anterior (LCA) y ligamento colateral medial (LCM) y de menisco medial (MM) son rampantes en la población atletica y no deportiva. Las lesiones de LCA, LCM y MM se agruparán ya que a menudo tienen un mecanismo  similar y con frecuencia se lesionan al unísono.

El LCA consiste en dos bandas que recorren desde la parte posterior del cóndilo femoral para unirse en la eminencia tibial medial. Su función como restricción primaria a la cizalladura anterior de la tibia y secundaria a la rotación interna y las fuerzas de valgo en la rodilla (Moeller y Lamb 1997). Actúa con el ligamento cruzado posterior (LCP) como ejes de rotación para el movimiento de la rodilla (Moeller y Lamb 1997).

Las mujeres experimentan una tasa de lesión 3.6 veces mayor, en comparación con sus homólogos masculinos (Myer et al 2008). Aquellas que practican deportes como el fútbol, voleibol y baloncesto tienden a tener una mayor incidencia de lesiones de LCA, en comparación con otros deportes. Curiosamente la mayoría de las lesiones que afectan al LCA son lesiones sin contacto, lo que significa que no hay trauma directo que produzca la lesión. El mecanismo de lesión del ligamento cruzado anterior tiende a ser la flexión, aducción y rotación interna de la rodilla al intentar decelerar y en los cambios de dirección.

BIBLIOGRAFÍA

Correctives Exercice Solutions to Common Hip and Shoulder Dysfunction. Evan Osar.

Dynamic Neuromuscular Stabilization. Sport and Fitness Part I. Pavel Kolar.

Diagnóstico y Tratamiento de las alteraciones del Movimiento. Shirley A. Sahrmann

Essentials of Strength Training and Conditioning. T. R. Baechle, R. W. Earle.

Athletic Body in Balance. Gray Cook.

Como cuidar tu espalda. F. M. Kovacs, M. Gostos García, Nicole M. Vecchierini Dirat.

Tendón: Valoración y tratamiento en fisioterapia. Bueno, Antonio Jurado; Ivan Medina Porqueres. 

Functional Anatomy of the Pelvic and the Sacroiliac Joint. John Gibbons.

 

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