Deporte y Juventud

Una revisión del planteamiento equívoco.

Viendo la sucesión de acontecimientos y del índice cada vez más elevado del riesgo de lesiones en atletas jóvenes, puede llegarse a la inequívoca conclusión de la falta de conocimiento en la elección del deporte por parte de los padres y en la falta de conocimiento del desarrollo natural del niño por parte de los entrenadores.

La mayoría de los problemas existentes en las actividades atléticas resultan de una aplicación inapropiada  del modelo deportivo profesional o de élite orientado solamente a la victoria en el entorno deportivo.

La primera y más importante consideración que debe hacerse el entrenador es:

El niño no es un adulto en miniatura. Su actitud no es solamente cuantitativa sino también cualitativa y totalmente diferente a la de un adulto, tanto a nivel motriz como cognitivo. La capacidad de realizar tareas complejas y la asimilación de estas no está todavía desarrolladas en él.

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Desarrollar un entrenamiento solamente de habilidades motrices fundamentales entre las edades de 8-11 y 9-12, respectivamente, para hombres y mujeres hace perder una ventana de oportunidades que compromete la capacidad del niño como atleta evitando alcanzar su pleno potencial. La diferenciación de las fases aprender a entrenar y entrenar para entrenar son las fases más importantes de la preparación física deportiva y durante estas fases o se construye o se rompe a un atleta.

Basar el trabajo de un atleta solamente en la victoria constante es un enorme fallo, solamente fracasando se puede aprender.

Una gran parte de este fracaso se debe a los padres, en EEUU el 54.7% de los padres animaron a sus hijos a especializarse en una modalidad deportiva, el 57.2% esperaba que sus hijos jugaran en la universidad o fueran profesionales (solamente el 4% de los atletas de secundaria juegan en la universidad, menos del 1%), también se debe tener en cuenta que aquellos niños cuyos padres invierten en clases privadas con entrenadores que siguen los modelos pre-establecidos tienen un mayor riesgo del índice lesional que aquellos que no lo hacen.

“You’re killing me, Smalls!”

La variabilidad y el desarrollo del niño en varios deportes ayudará a este a la mejora de las habilidades deportivas, a la promoción de un desarrollo positivo, a desarrollarse mucho más creativamente, a prevenir un agotamiento temprano, al incremento y recuerdo de los patrones motores, a la mejora de la motivación, a disminuir el abandono del deporte, a la promoción de una regulación intrínseca, a la mejora de las habilidades cognitivas, a la mejora de las decisiones de las habilidades, a mejorar la diversión entre otras muchas.

Estos resultados pueden verse en los deportistas olímpicos que participaron en un promedio de tres deportes diferentes hasta la edad de 14 años, evitando de esa manera una especialización temprana.

La especialización temprana no solamente limita las capacidades del niño sino que a su vez incrementa el potencial índice de lesiones.

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Entonces la pregunta es ¿Practicar o jugar?, quizás la respuesta adecuada sea generar una preparación física adecuada respetando las fases de aprendizaje a cabo de profesionales especializados en el trabajo con niños y adolescentes y cuando uno se refiere a “profesionales especializados” no se refiere a “atletas especializados”, ser buen atleta en tu deporte no otorga el derecho a ser buen educador y preparador físico, el acondicionamiento atlético se basa en gran cantidad de parámetros que escapan al entendimiento y experiencia de la mayoría de atletas sin la formación correspondiente, el cual solamente es bueno en la realización de su cometido, que es competir.

En un estudio alemán se compararon a 83 medallistas vs. no medallistas y las conclusiones fueron que los medallistas acumularon significativamente menos entrenamiento específico de su deporte durante la adolescencia y mucho más entrenamiento en otros deportes.

Los atletas jóvenes de 6 a 12 años deberían practicar diversos deportes, en diversas temporadas. El entrenamiento de fuerza y potencia debería ser parte indispensable del proceso durante todo el año para cualquier atleta que quiera participar al más alto nivel, pero esto debería ser a partir de estas edades. Antes de la edad de 12 años  la clave se encuentra en el desarrollo del atletismo a partir de múltiples deportes. El enfoque de la especialización temprana es un completo fracaso (el trabajo atlético en un mismo deporte durante la temporada será un fracaso en términos de desarrollo).

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La especialización temprana llevará con el tiempo a lesiones en la edad adulta como pueden ser, lesiones en la zona lumbar, lesiones de codo (Tommy John), problemas en los labrum y articulación de las caderas, etc.

Esto es sencillo de reconocer, si aparecen lesiones no traumáticas es tiempo de parar.

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